sábado, 25 de octubre de 2008

Tierra, justicia y libertad.

Mientras caminaba por Reforma y veía a Los 400 Pueblos manifestándose, se apoderó de mi un sentimiento de empatía y me acerque a ellos para informarme. Entre más me enteraba de las injusticias más me encolerizaba y más crecía mi aberración por el ciego, sordo e insensible gobierno que no hace nada para subsanar la situación de miseria en la que viven los indígenas de México.

¿Sabes que es lo que piden? Tome un panfleto y hablé con ellos. El panfleto dice lo siguiente:

“LOS ENCUERADOS PEDIMOS AYUDA A LA CIUDADANÍA PARA RESISTIR HASTA QUE GOBERNACIÓN INTERVENGA SOLUCIÓN DE NUESTRO REZAGO AGRARIO.

Desde hace cinco meses nos manifestamos diariamente en demanda de solución del rezago agrario que firmamos con Gobernación y Reforma Agraria; así como nos restituyan las tierras que nos despojaron en Veracruz.

Este año, Gobernación cambió de actitud, y de la institucionalidad con que nos trataba, pasó a la cerrazón y hasta la amenaza, pero no resuelve nuestro problema de justicia, ni interviene como responsable de la política interior.

Pedimos ayuda a la ciudadanía para resistir hasta que nos resuelvan.

México, D.F., Octubre 2008

MOVIMIENTO DE LOS 400 PUEBLOS.”

¿Se dan cuenta de lo que están pidiendo? No están pidiendo nada más que tierra, justicia, trabajo y libertad. ¡Carajo! ¿Qué acaso es mucho pedir? En verdad que me parte las bolas y recircuncida la polla ver estas injusticias. Están pidiendo cosas tan básicas, cosas que nosotros damos por sentadas en nuestra vida diaria, cosas sin las cuales sería inimaginable vivir, al menos de una manera digna. Estas cosas, ellos, Los 4oo Pueblos tienen que exigirlas en la calle, tienen que luchar por ellas, tienen que arrebatárselas de los dientes al gobierno insensato e insensible que se rehúsa a otorgárselas; nos instigan a que los apoyemos en la lucha, no que tomemos parte, simplemente que los apoyemos, que los ayudemos a “resistir hasta que nos resuelvan”. ¿Saben cuál fue la respuesta de los ciudadanos? Aparte de gritarles gordos, puercos, mayitos, marranos, por qué no desnudan a sus putas, puro pinche tornillo, donde están las chochas, quiero ver tetas no puto pito, lárguense a chingar a su puta madre; los toreaban con los autos; les lanzaban botellas; y les tiraban basura, claro esta, desde sus autos con aire acondicionado moviéndose a una velocidad constante de mínimo 20 kilómetros por hora, haciendo imposible cualquier tipo de respuesta por parte de Los 400 Pueblos. Sin embargo ya están acostumbrados. Al principio les sorprendía el escaso “apoyo” que recibían de sus paisanos, “pero después de 5 meses… hijo, ya no esperamos nada de estos come mierdas. Ellos creen que estamos aquí por huevones o porque queremos desquiciar a la sociedad capitalina o porque no tenemos nada que hacer. Pero dime, ¿tu crees qué si yo tuviera un trabajo digno estaría aquí? ¿tu crees que me encanta estar aquí desnudo recibiendo insultos y quemándome los pies en el asfalto de la ciudad? ¿acaso no crees que me gustaría estar en mi pueblo, con mis amigos, con mi familia? ¿jugando y viendo crecer a mis hijos? Pues si, francamente sería feliz haciendo eso y, sin embargo, tenemos que estar aquí esperando, anhelando e ingenuamente aspirando una respuesta que nos libere de esta viacrucis me comentó el cabecilla del grupo. Le pregunté el porqué de manifestarse desnudos, me contestó: “hijo, si tuviera ropa como tu créeme que no estaría desnudo, es lo único que tengo, mi cuerpo y mi voz. Es lo único que no me ha quitado este gobierno, es lo único con lo que puedo luchar, y créeme hijo, es lo único con lo que voy a ganar esta guerra sin cuartel que luchamos con el gobierno… ¿Por qué? Me preguntas hijo… porque yo estoy representando a mi pueblo, a mi familia, a mi esposa y a mis doce hijos, y antes muerto que regresar a ellos con los brazos vacíos.” Que más les puedo decir, entre ellos gritan algunas insignias en distintas lenguas, muchos de ellos no saben lo que el otro dice, son 400 pueblos reunidos, 400 voces diferentes, 400 lenguajes diferentes, al final, todos gritábamos con la misma voz, exactamente lo mismo que gritaron los mexicanos aproximadamente hace cien años, la misma insignia que llevó a la muerte tanto a Zapata como al Che, lo mismo que reclama el EZLN, aquello por lo que Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta dieron su vida… aquello que prometen a todos y sólo algunos afortunados gozan de manera relativa. Cuatrocientas un voces distintas gritando al mismo tiempo, en diferentes lenguas pero con la misma voz:

“TIERRA, JUSTICIA Y LIBERTAD”

No puedo creer que la gente se mantenga ciega e insensible ante esta situación; a partir del próximo jueves y en adelante, asistiré a estas manifestaciones con playeras que ya no use, sandwiches y agua. Dado que algo es mejor que nada, y a la nada ellos ya están acostumbrados, espero este algo sea un buen estímulo y ayude aunque sea a animarlos y a subirles la moral para que se den cuenta de que no están solos, para que estén conscientes de que no todos somos unos inconscientes.

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