Quiero recordar. Quiero rescatar mis mejores momentos, quiero hurgar mis mayores penas y quiero regodearme en ellas, sacar lo mejor de ambas; quiero recordar, quiero no olvidar y, sobretodo, quiero aprender de mis errores.
Empiezo este proyecto el 27 de septiembre de 2008. Nada poético, nada de forma y el fondo se los dejo a su criterio, sin embargo, es para mi. Necesito que quede constancia de lo que he sido, lo que he vivido, en lo que me he transformado y lo que quiero ser. Necesito saber quién soy y qué quiero, necesito dar fe de la metamorfosis por la que estoy pasando, qué la generó, quién y por qué.
Inventario.
Yo: Bronsky, 20 años. Nací en una de las ciudades más grandes y ruidosas del mundo. Una ciudad en donde, lejos de existir el orden y coordinación característicos de las grandes urbes, reina la desorganización, ignorancia, corrupción y caos; en términos de varios artistas, la ciudad del surrealismo, en términos coloquiales, una ciudad bananera. Mis padres son finísimas personas que se encargaron de que mi infancia fuera muy feliz, aunque ésta tuvo sus bemoles (de los cuales ya les hablaré en otra ocasión). Mi adolescencia, como la de todos: con el común denominador de las chicas, los corazones rotos, las necedades, discusiones y conflictos con los padres. Sin embargo tuvo una peculiaridad que me transformó. Fue en esta etapa donde creo que me excedí, y, so pena de ser expulsado y mandado a una escuela militar, afortunadamente cambié. En esta etapa desarrollé un verdadero hábito por la lectura, que a su vez produjo admiración hacia la cultura y las artes y una visión crítica acerca de mi entorno social, político, educativo, institucionalista y religioso (subiré algunos de mis primeros ensayos, cuentos y trabajos). Actualmente no se quien soy pero considero importante recordar mis inicios y los sucesos que han ocasionado mi confusión y crisis.
En estos momentos estoy pasando por una de esas trascendentales etapas en la vida en las que uno se ve obligado a cambiar. Como inevitable consecuencia de una situación adversa (que generalmente llega como un cruel golpe de improviso a la cabeza y desgraciadamente con una brutal, ajena y desproporcionada intensidad), se desarrolla una fase en la que uno revalora sus convicciones, prioridades, metas y deseos que hasta antes del desafortunado suceso permanecían y parecían inalterables.
En mi caso, aquello que representaba mi todo, se ha ido, en parte por mi culpa, en parte porque así lo quiso ella. Me veo ante tres alternativas: mantenerse reacio al cambio (necia posición que hasta ahora había asumido, deseando aquello que no puedo tener), adaptarse a la situación (posición que, en el ser humano, es algo penosa puesto que implica la sumisión o, en su caso, evasión del problema) o reformarse (posición que decido elegir). Porque saben, hay momentos en los que si uno no se levanta, se yergue y afronta sus demonios de manera directa y con determinación, estallará. Hay muchas maneras de librar el sufrimiento que este duelo implica. La decisión de crear este blogg es, lejos de olvidar y librar dicha lucha sin sufrimiento, dejar constancia y enfrentar (y eventualmente sobreponer) el dolor que esto implica. Dentro de todo el dolor, se que hallaré cosas que hicieron que valiera la pena. Esta es mi manera de permutar. En pocas palabras, este es mi blogg. Para mi, para mi paz mental, para mi satisfacción, para mi desagravio…
Y la crisis aparentemente interminable dejará de serlo.
Y las mismas idioteces habituales que siempre han estado ahí, volverán a adquirir ese sentido de nuevo, y las ganas de despertarse, y las ansias de soñar, y escabullirse a las librerías a espiar lo que la gente esta leyendo, y escalar, y echar la cascarita, y comer chocolates, y gritar bajo el agua, y salir de fiesta, y leer, y escribir, y ver películas; en fin, todo aquello que siempre ha estado ahí, pero que durante la crisis se torna invisible puesto que el dolor esta más presente en uno que uno mismo, volverá a destellar y relucir.
Y así podré examinar y escrudiñar que fue aquello que me aporreó con semejante fuerza.
Quiero que mi dolor deje de ser mío, quiero que ya no me pertenezca, sobretodo, quiero ya no recordar quien era, “quiero ponerme a cero. No por odio, sino por indiferencia. Me es indiferente”… Eventualmente todo esto me será indiferente. Cuando ya no lo recuerde.
Empiezo este proyecto el 27 de septiembre de 2008. Nada poético, nada de forma y el fondo se los dejo a su criterio, sin embargo, es para mi. Necesito que quede constancia de lo que he sido, lo que he vivido, en lo que me he transformado y lo que quiero ser. Necesito saber quién soy y qué quiero, necesito dar fe de la metamorfosis por la que estoy pasando, qué la generó, quién y por qué.
Inventario.
Yo: Bronsky, 20 años. Nací en una de las ciudades más grandes y ruidosas del mundo. Una ciudad en donde, lejos de existir el orden y coordinación característicos de las grandes urbes, reina la desorganización, ignorancia, corrupción y caos; en términos de varios artistas, la ciudad del surrealismo, en términos coloquiales, una ciudad bananera. Mis padres son finísimas personas que se encargaron de que mi infancia fuera muy feliz, aunque ésta tuvo sus bemoles (de los cuales ya les hablaré en otra ocasión). Mi adolescencia, como la de todos: con el común denominador de las chicas, los corazones rotos, las necedades, discusiones y conflictos con los padres. Sin embargo tuvo una peculiaridad que me transformó. Fue en esta etapa donde creo que me excedí, y, so pena de ser expulsado y mandado a una escuela militar, afortunadamente cambié. En esta etapa desarrollé un verdadero hábito por la lectura, que a su vez produjo admiración hacia la cultura y las artes y una visión crítica acerca de mi entorno social, político, educativo, institucionalista y religioso (subiré algunos de mis primeros ensayos, cuentos y trabajos). Actualmente no se quien soy pero considero importante recordar mis inicios y los sucesos que han ocasionado mi confusión y crisis.
En estos momentos estoy pasando por una de esas trascendentales etapas en la vida en las que uno se ve obligado a cambiar. Como inevitable consecuencia de una situación adversa (que generalmente llega como un cruel golpe de improviso a la cabeza y desgraciadamente con una brutal, ajena y desproporcionada intensidad), se desarrolla una fase en la que uno revalora sus convicciones, prioridades, metas y deseos que hasta antes del desafortunado suceso permanecían y parecían inalterables.
En mi caso, aquello que representaba mi todo, se ha ido, en parte por mi culpa, en parte porque así lo quiso ella. Me veo ante tres alternativas: mantenerse reacio al cambio (necia posición que hasta ahora había asumido, deseando aquello que no puedo tener), adaptarse a la situación (posición que, en el ser humano, es algo penosa puesto que implica la sumisión o, en su caso, evasión del problema) o reformarse (posición que decido elegir). Porque saben, hay momentos en los que si uno no se levanta, se yergue y afronta sus demonios de manera directa y con determinación, estallará. Hay muchas maneras de librar el sufrimiento que este duelo implica. La decisión de crear este blogg es, lejos de olvidar y librar dicha lucha sin sufrimiento, dejar constancia y enfrentar (y eventualmente sobreponer) el dolor que esto implica. Dentro de todo el dolor, se que hallaré cosas que hicieron que valiera la pena. Esta es mi manera de permutar. En pocas palabras, este es mi blogg. Para mi, para mi paz mental, para mi satisfacción, para mi desagravio…
Y la crisis aparentemente interminable dejará de serlo.
Y las mismas idioteces habituales que siempre han estado ahí, volverán a adquirir ese sentido de nuevo, y las ganas de despertarse, y las ansias de soñar, y escabullirse a las librerías a espiar lo que la gente esta leyendo, y escalar, y echar la cascarita, y comer chocolates, y gritar bajo el agua, y salir de fiesta, y leer, y escribir, y ver películas; en fin, todo aquello que siempre ha estado ahí, pero que durante la crisis se torna invisible puesto que el dolor esta más presente en uno que uno mismo, volverá a destellar y relucir.
Y así podré examinar y escrudiñar que fue aquello que me aporreó con semejante fuerza.
Quiero que mi dolor deje de ser mío, quiero que ya no me pertenezca, sobretodo, quiero ya no recordar quien era, “quiero ponerme a cero. No por odio, sino por indiferencia. Me es indiferente”… Eventualmente todo esto me será indiferente. Cuando ya no lo recuerde.

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