“This is the end / Beautiful friend / This is the end / My only friend, the end / Of our elaborate plans, the end / Of everything that stands, the end / No safety or surprise, the end / I'll never look into your eyes...again / Can you picture what will be, / So limitless and free? / Desperately in need...of some...stranger's hand / In a...desperate land / Lost in a Roman...wilderness of pain / […] / This is the end / Beautiful friend / This is the end / My only friend, the end / It hurts to set you free / But you'll never follow me / The end of laughter and soft lies / The end of nights we tried to die / This is the end”
THE DOORS, The End.
Al despertar, Rich estaba totalmente consciente de lo que haría. La decisión estaba tomada, los actos ejecutados, y las ansiadas consecuencias... inevitables. La espera había sido larga y tediosa. La lentitud de la misma generó en Rich un sentimiento de aprisionamiento. Las paredes del cuarto desde el cual maquiló su plan, y en el cual pasó el mayor tiempo de su espera, se hacían, con cada minuto, más gruesas. Victima de sus propias decisiones, Rich estaba atrapado en su propio, sucio y obscuro cuarto. Su mundo.
Cada minuto que pasaba ahí dentro, esperando, lo hacía más débil, más humano, más consciente. Había analizado tanto este momento; estudiado todos y cada uno de los más mínimos detalles que, ahora que estaba tan cerca de obtener lo que quería, se sentía sumamente nervioso.
De la misma manera en la que Rich estaba seguro de lo que iba a suceder, Bronsky estaba consciente de que este día, sería su ultimo día sobre la tierra. Sin embargo, para Bronsky la espera no había sido lenta en lo absoluto y mucho menos tediosa. Al contrario, para Bronsky los días habían sido escasos pero llenos de felicidad y júbilo. Bronsky deseaba, con toda su alma tener más tiempo, lograr su misión, su cometido, su “propósito”. Sabía que eso era imposible y aceptaba este hecho con una templanza que rayaba en frialdad.
Ahora que estaba tan cerca del fin, Bronsky estaba más sereno que nunca. A diferencia de Rich, a Bronsky el paso del tiempo lo beneficiaba, le daba mayor seguridad y el cuarto en el que se encontraba no se encogía sino que, al contrario, se extendía en tiempo y espacio al estar lleno de recuerdos, vivencias y experiencias.
Rich, quien se encontraba en calzones sentado en el extremo derecho de su cama, tomó el revolver que se encontraba en su cabecera al lado de la cuasi vacía botella de ginebra. Sus manos temblaban. Sudaba en exceso. Se miró al espejo y vio reflejada la imagen de Bronsky. Lo miró directo a los ojos y sus nervios aumentaron… Ese momento duró toda una eternidad. A través del espejo Rich observaba fijamente y con incredulidad los verdes ojos de Bronsky y este ultimo vio su propio imagen reflejada en las obscuras pupilas de Rich. Bajó la mirada y maldijo entre murmuros mientras sintió resbalar de su cabeza una espesa gota de sudor frío que descendió hasta su nariz para, finalmente, precipitarse hacía el piso. El gilipollas de Bronsky, quien pretendió robarle su vida y sus sueños, se había adelantado a la reunión.
Bronsky, quien tomó por más de un año las decisiones en la vida de Rich, tomó posesión de la pistola y la llevó a su sien. Rich, quien durante más de un año sufrió al verse despojado por Bronsky de sus pasiones, sintió la frialdad que Bronsky experimentó al presionar el caño en contra de su sien. Bronsky apretó muy bien las muelas en lo que se decidía jalar el gatillo. Tanta presión y desesperación ocasionó el constante rechine en los dientes de Rich. Bronsky cerró los ojos, Rich, por fin, vio su libertad, el fin de su aprisionamiento, de su esclavitud y de su constreñimiento... Jaló el gatillo.
Durante un casi imperceptible instante antes de que la bala perforará su cráneo logró ver la mar en primavera.
¡BANG!
Hojas secas que caen, siempre igual… Los que no pueden se van.
