martes, 24 de marzo de 2009

Carta de amor a Esperancita.

Siempre confundida,
despertando cada día
en desconocidos nuevas fantasías, Esperanza,
tu vida malgastas,
dando a los demás
lo que a ti tanto te falta.

Esperanza, tu presencia me nutre.
Pero cuando me dejas, la vida en la cara me escupe.
¡Que me importan los demás, y lo que tu les das,
cuando conmigo tu estás!

Esperanza eres más que libre y jamás te exijo que te quedes,
pero permíteme darte lo que tan solo creo te mereces.
Ese respiro que sin vacilar siempre Tú ofreces,
Ilusiones y fantasías que a los necesitados prometes.

Si no construyes lo que mi presencia destruye,
Ni proporcionas la ilusión que previene mi defraudación
Esperanza de este mundo y su futuro ni te cuento.

Blanco y negro, luz y oscuro,
lo nuestro es un círculo vicioso, lo aseguro.
Pero si tu no llegas ni yo te alcanzo,
Esta vida se vuelve un cansancio.

Esperanza,
mi vida,
yo no te considero una puta por dormir con alguien distinto cada día.

Te ama hoy, mañana y siempre,


El Desengaño.


Pd: "La curiosidad mató al gato."

Crisis.

Y lo recuerdo todo perfectamente: las titánicas ciudades del futuro que se erguían imponentemente ante mis ojos cual gigantescas bestias amorfas de cemento, siendo reducidas a una maqueta de no más de 3 metros de largo por 1 de ancho; las coloridas y llameantes flechas de acero que velozmente cruzaban ante mis ojos siendo dirigidas y transportadas por mis hermanos; pero lo más bello de todo, fue esa maravillosa luna llena, que al ponerse lánguidamente en el lechoso cielo nocturno, semejaba un terrón de azúcar que, poco a poco, se desvanece en una tasa de café oscuro pintado por un chorrito de leche.